Harta de las preguntas indiscretas

preguntas indiscretas

Si hay algo de lo que estoy harta es de las preguntas indiscretas y es que la gente, cuando estás embarazada, se cree con derecho a hacer ciertas preguntas que de verdad no entiendo y nunca se me pasaría por la cabeza hacer. Hoy voy a desahogarme, lo siento, pero esto no tiene límites y necesito compartirlo con vosotras.

Pensaba yo que ya lo había oído todo en cuanto a preguntas indiscretas, la verdad, pero en este tercer embarazo me estoy dando cuenta de que no. La gente nunca dejará de sorprenderme y en este caso para mal, no para bien.

Antes de quedarme embarazada ya pasé por la famosa y recurrente pregunta (seguro que os suena a más de una) de ¿y los niños para cuándo? La oí tantas y tantas veces… Lo que la gente no sabía es que la oía cuando estábamos como locos buscando nuestro primer embarazo. Muy oportuna, sí señor. Y la seguí oyendo, una y otra vez, cuando mi primer embarazo se interrumpió  espontáneamente y sufrí un aborto. La gente, por aquel entonces, no se imaginaba lo que mucho que dolía aquella indiscreta preguntita, como si fuera tan fácil embarazarse. En fin… Por inocencia nunca contesté como igual debería haber contestado pero si me la hicieran ahora, ¡ay amigas!, otro gallo cantaría, os lo aseguro. Ahora mismo se me ocurren unas cuantas respuestas para dejarles sin ganas de seguir haciendo preguntas indiscretas.

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Cuando tuvimos a nuestra primera hija rápidamente llegó la segunda de las preguntas indiscretas por excelencia en esto de la maternidad. ¿Y el segundo para cuando? Y continuaban con: ¿Iréis a por la parejita no? ¿Solo vais a tener una? Y mira que de la segunda me quedé embarazada en seguida (nuestra primera hija sólo tenía once meses)  pero nada, a la gente le dio tiempo más que de sobra para perseguirnos con las dichosas preguntas indiscretas. ¡Qué hartura!

Tras la llegada de la segunda, la cosa se relajó. Aunque siempre estuvieron las recurrentes. ¿Todavía toma teta? ¿No le quitas el chupete? ¿Y ya le das comida en trozos? ¿No piensas darle purés? ¿Aún no anda? ¿No habla muy bien para la edad que tiene no? Un verdadero tostón porque desde que te conviertes en madre parece que te colgaras literalmente un cartel en la frente que dijese ¡No tengo ni idea de nada! ¡Dime insistentemente lo que tengo que hacer por favor!

Por no hablaros de otras preguntas indiscretas como: ¿A quién se parecen estas niñas? ¿Y esos ojos azules? ¿Como son tan rubias si vosotros sois muy morenos? Estas preguntas nos las hacía normalmente gente completamente desconocida. Hasta en la fila para embarcar a un avión nos paso. A este paso voy a tener que ir dando explicaciones a todo el mundo, como si en el caso de que las niñas fueran adoptadas o de otro padre u otra madre, no fuesen también hijas mías.

¿Pensabas que ya habías oído todas las preguntas indiscretas?

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Pero, ay amigas, yo que pensaba que ya lo había oído todo. ¡De eso nada! Con este nuevo embarazo han llegado las preguntas indiscretas estrella que son: ¿Embarazada? ¿Ahora? Pero bueno… ¿y eso? ¿Y ha sido buscado? Habrá sido un accidente ¿no? Porque a estas alturas ya que las tenéis criadas… ¡Qué pereza! ¿No? La indiscrección aquí roza los límites de… ¡No se yo! Y todas ellas curiosamente las hace gente como el carnicero de la esquina, la señora que va detrás tuyo en la fila del supermercado o en la parada del bus o esa madre o padre del cole que prácticamente ni te saluda y ahora curiosamente quiere saber más que nadie. ¿Perdona? Y, además, van acompañadas de cara de pena, que no entiendo muy bien, la verdad.

Y vosotras, ¿añadiriáis alguna pregunta indiscreta que os hayan hecho a esta lista? ¡Vaya tela!

7 Replies to “Harta de las preguntas indiscretas”

  1. Yo ya dijo repetidas veces cuando me dicen que porque sólo tengo una que no he podido tener y mis abortos, ya se callan claro

    1. Haces bien, la gente no se corta ni un pelo…

  2. Una pregunta que nunca falta: ¿Ese nombre le vais a poner?

    1. ¡Esa también es buena! Como no se nos habrá ocurrido consultarles antes…

  3. Buenoooo, a mí es que me suelen ver embarazada, por gorda, de continuo, vamos que ya voy con el bebé a los sitios y antes de que nadie meta la pata voy diciendo que no estoy preñada de nuevo, que es este tipo poco agradecido que tengo por naturaleza. A mí me gustaría tener un tercero, aunque este hombre no esté de acuerdo, y cuando sale el tema en alguna conversación, la gente ya se encarga de decir que con 2 está bien, que no tenemos que tener más. Vamos, como si la decisión dependiera de ellos.

  4. INDISCRECIÓN HUBO SIEMPRE. DESDE LA ÉPOCA DE MI ABUELA. Hay que ser lo suficientemente lista para que no te afecte…

  5. Para mí la mejor es cuando la gente me mira con cara de darme el pesame y me pregunta: ¿Que son las tres niñas? Y de seguidas: bueno no pasa nada…
    ¿Perdón??? ¿Tan raro es que mi marido y yo estemos super felices con nuestras tres niñas y en ningún momento hayamos tenido a nuestra tercera niña por ir en busca del chico?
    Me gustaría gritar a los 4 vientos: no. Lo ideal no es la parejita. Lo ideas es tener hijos sanos, felices y disfrutar con ellos.
    Me ha encantado el post. Un saludo.

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