Lo bueno de desconectar

Este fin de semana largo hemos desconectado del mundo. Nos hemos escapado al pueblo de los padres de mi marido, en Córdoba, y allí hemos disfrutado de lo lindo de tres días apartados de las rutinas y en familia.

Hemos disfrutado de la compañía. De familia a la que queremos y no vemos tan a menudo como nos gustaría. Gracias a ellos siempre que vamos escuchamos historias del pasado, cargadas de recuerdos, algo que nos encanta. Esas historias llenas de anécdotas, contadas con el corazón y que desprenden sentimiento. Vivencias contadas con calma, sin prisas y con muchas ganas de ser contadas siempre.

Hemos disfrutado de los sabores de verdad. Del jamón curado de la tierra. Del lechón asado a fuego lento en horno de leña. De las rosquillas con miel hechas de forma artesanal. De tomates de verdad, de los que saben a tomate. Allí hay tantas cosas ricas que podríamos no parar.

Hemos disfrutado de verdad del campo, al fin y al cabo nosotros somos “de ciudad” por muy a las afueras de Madrid que vivamos. Hemos jugado rodeados de paja y heno. Hemos subido a tractores soñando ser granjeros, aunque solo sea por un momento. Hemos dado de comer a las gallinas sin miedo, disfrutando. Hemos visto mamar a los terneros recién llegados a este mundo. Hemos cogido bellotas y hojas de los campos de encinas mientras paseabamos. Hemos desconectado para conectar con nosotros mismos y con la naturaleza que nos rodea.

Hemos gozado de la desconexión. Nos hemos perdido sin apenas cobertura, nos hemos olvidado del móvil y hemos disfrutado de todo con calma y sin interrupciones. Esa calma que tanto hace falta. Todo un gustazo.Y así es difícil no cargar bien las pilas. Ahora ya estamos de vuelta. Aunque después de estas escapadas diría que volvemos renovados…

1 comentario

  1. […] descubrirás otras muchas zonas más bonitas áun. Merece la pena pasear con calma por allí, desconectar y descubrir rincones realmente preciosos. Y no te olvides de llevar tu cámara de […]

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