Soy una llorona

maternidad, hijos, personalidad

Sí, soy una llorona. ¿Y qué? Soy blandita o de lágrima fácil, como prefieras llamarlo. Aunque quien me conoce bien sabe que simplemente soy una persona sensible y con una facilidad increíble para ponerme en la piel del que tengo en frente. Solo eso. Puede haber quien piense que esto quizás sea una debilidad, que llorar es de cobardes o que es mejor que no te vean hacerlo. Pero yo no averguenzo. Soy llorona, lo reconozco y no me importa gritarlo a los cuatro vientos.

Lloro mucho, sí. No te voy a decir que a diario, pero casi. Y que llore mucho no quiere decir que sea una persona triste o que mi vida sea un verdadero drama. No siempre hay que llorar de pena. ¡De eso nada! Porque os diré que muchas de las veces que lloro, no lloro de pena sino más bien de todo lo contrario, muchas veces lloro de felicidad, de emoción, de alegría.

Desde que soy madre lloro mucho. Lloré cuando supe que estaba embarazada, lloré durante el embarazo y lloré, claro esta, el día que les ví la cara por primera vez. Pero luego he llorado, muchísimas veces más, de felicidad gracias a ellas. Lloro siempre que veo a  mis hijas hacer algo por primera vez. Con sus primeras sonrisas, sus primeros pasos, sus primeras palabras, sus primeras actuaciones o con cualquiera de sus logros, que a pesar de su corta vida ya son muchos, muchísimos. Y lloré ayer, sin ir mas lejos, cuando las ví disfrutar en el escenario bailando. Lloré y también babeé.

A veces lloró cuando siento miedo porque no se como afrontar algo con ellas, ¿quién dijo que la maternidad fuera facil? Cuando me agobio con cosas que les pasan, cuando algunas situaciones siento que me superan, cuando simplemente el camino se hace un poco cuesta arriba o cuando me equivoco y meto la pata con ellas. Soy humana y, como a todo el mundo, también me pasa. Lloro a solas pero también muchas veces lloró con ellas, pidiéndoles perdón por algo que he hecho y no me ha gustado, o cuando nos ha abandonado algún ser querido. Llorar no es malo. Llorar es, simplemente, una forma de exteriorizar y descargar todo lo que sentimos por dentro. Y así se lo transmito a ellas.

maternidad, hijos, personalidad

Y no solo lloro por mí también lloro mucho por lo demás. Ponerme en la piel del que tengo enfrente es tremendamente facil para mí y emocionarme con sus alegrías o con su problemas no me cuesta nada. Mi empatía no tiene límites. Soy una llorona y creo que me moriré siéndolo pero a mucha honra. No creo que haya nada malo en serlo. Y vosotras, ¿también sois unas lloronas?

7 comentarios

  1. Me ha encantado el post !! Increíble.

  2. Di que sí, yo también soy llorona…y lo bien que sienta desahogarse así? Tanto para lo bueno como para lo malo!!

  3. Llorar es muy sano y a mí me ayuda mucho 🙂

  4. Yo soy muy lloronavy me molesta cuando me lo dicen,somos sensibles,a veces demasiado pero sensibles,el otro Luna se emocionó con un anuncio de Tosta Rica de un niño autista y a mi me gustó que tuviera esa sensibilidad

  5. […] graduación. He vuelto a casa con dos kilos menos, no sabéis de todo lo que he llorado. Mira que soy blanda, pero ver cómo se hace mayor me emociona, me emociona mucho, y me resulta difícil contenerme. […]

Deja un comentario