¿Hablamos de expectativas y respeto?

Hace tiempo aprendí a controlar mis expectativas. Hace tiempo aprendí a entender que no siempre la gente está dispuesta a dar en la misma medida que recibe. Hace tiempo aprendí a respetar que no todos tienen por qué pensar, sentir o actuar como yo. Y con esto, con todo esto (¡que no es poco!), hace tiempo que aprendí a ser más feliz.

Aprendí que no lo hacen por nada en especial, siemplemente no les sale. Hay gente que no sabe dar, le cuesta o, simplemente, no quiere hacerlo. Entender que en esta vida no todos somos iguales, te ayuda a entender que la gente que nos rodea no tiene porque reaccionar igual que tú harías ante determinadas situaciones. ¿Parece sencillo verdad? Pues no lo es. Nos pasamos la vida esperando y muchas veces puede ocurrir que cosas que esperas nunca lleguen. Y entonces vendrá el problema, el dolor, la incomprensión, la frustración… ¿Y si probamos a no esperar nada? Lo bueno de dar sin esperar, es que das porque quieres, porque te apetece, sin más. No esperas recibir nada, no es eso lo que te motiva a dar. Y de esta forma cuando algo te viene de vuelta te emociona y te llena mucho más.

Y esto quiero que lo aprendan mis niñas. Quiero que lo aprendan desde pequeñas. ¡Mamá yo le he dejado la muñeca y él no me deja el coche! ¡Mamá yo compartí con fulanito mis patatas y él no me quiere dar caramelos! Estas son algunas de las situaciones a las que me enfrento y me seguiré enfrentando en el día a día con mis enanas. Situaciones complicadas de las que quiero que aprendan. Quiero que les sumen y no que les resten.

Yo quiero que mis hijas compartan sin esperar nada a cambio, que lo hagan porque realmente quieren hacerlo. No quiero decirles que compartan, ni mucho menos obligarles, quiero ayudarles a entender que quizás jugar con amigos sea mucho más divertido y que sean ellas las que decidan. Y si un día deciden que no quieren dejar su muñeca o su bici a un amigo o amiga que nunca les deja nada, pues que lo hagan. Será su decisión y no la mía. Pero sí quiero que entiendan lo que hacen. No es que me guste que no compartan, lo que me gusta es que aprendan a tomar sus propias decisiones y que ellas solas resuelvan ese tipo de conflictos porque si les dejo que lo hagan ahora, aprenderán a desarrollar habilidades muy útiles para el día de mañana.

Si aprenden a dar sin esperar a cambio, estarán controlando también sus expectativas. No porque yo dé algo debo esperar que me devuelvan, pero yo me sentiré mejor dándolo o compartiéndolo. Eso es lo que quiero que entiendan y que también decidan con quién hacerlo. Si entienden que cada persona es un mundo, entenderan mejor por qué cada uno actuamos de uno forma distinta y así aprenderán a respetar a los demás. Y si son capaces de respetar a los demás, también sabrán respetarse a ellas mismas. Respeto, sólo es eso. Algo tan simple y que, a veces, a los adultos nos cuesta tanto…

10 comentarios

  1. pues es una lección que no consigo aprender….No es que espere demasiado, simplemente espero lo que para mi es normal: lo mismo que yo haría.

    besos

  2. Lo malo es que lo normal para ti, no siempre es lo normal para el otro. Cada uno tenemos nuestra medida y la nuestra no es mejor que otra, ni la del otro mejor que la nuestra. A mi me costó mucho y aún tengo "recaidas" pero desde que, con ayuda, conseguí entenderlo todo resulta mucho más fácil. ¡Besos!

  3. Que buena reflexión!!
    A mi me cuesta mucho… Doy porque quiero, porque lo siento, pero no puedo evitar sentir a veces que si no me llega algo, aunque sea poco, es que no importo demasiado…
    Y claro, te frustras, te sientes chiquitito y yo no quiero sentirme así…
    Asi que me releeré este post siempre que lo necesite porque me ha encantado y estoy contigo en que nuestros hijos tienen que aprenderlo.
    Un besazo! Muacks

  4. Uff no me podría sentir más identificada con lo que dices, de principio a fin. Lo de no poner expectativas en los demás es una lección que cuesta aprender, pero cuando lo haces y cuando lo comprendes, es como una liberación. Muy buena lección, nunca lo había visto de ese modo. ¡Un besote guapa!

  5. Exactamente lo mismo….pero es algo que siempre he tenido muy claro y no soporto a los que se venden cómo grandes altruistas, pero esperan la ración correspondiente de inmensa gratitud…es algo que me supera….dar sin esperar nada a cambio, es (casi) la única manera de dar de verdad, o simplemente hacerlo porqué sientes que es lo que debes ( o quieres ) hacer. Y ya está.
    Claro que enseñarlo a los peques, lleva un poquito más de tiempo.
    Un beso!
    Núria

  6. Esta lección que cuentas deberíamos aplicarlo todos. Llega un punto en la vida que te das cuenta que la reciprocidad no es ley y que mucha gente da por conveniencia. Pero saliendo de lo negativo, que no es mi estilo, tienes toda la razón al decir que hay que dar sin esperar nada a cambio, simplemente porque disfrutas dando.
    Por ejemplo, yo llevo repostería a mi oficina para compartir con mis compañeros pero no espero que hagan lo mismo, simplemente disfruto viendoles comer lo que yo he preparado con mimo.
    Te deseo mucho éxito en ese enorme reto que es enseñar a dar sin recibir nada a cambio, no será fácil porque lo que les pasa a todas las madres es que muchas veces no tienen tiempo a tener una verdadera conversación con sus hijos. Ante la situación de: ¡mamá Fulanito no quiere compartir esto conmigo! Tu respuesta rápida es: ¡Fulanito deja eso a tu hermana! La autoridad manda pero se convierte en una obligación.

    Cuando yo he trabajado con niños siempre les enseñaba mi lema: ¡compartir es vivir! Qué disfruten compartiendo todo que es algo precioso.

    Por cierto, te invito a que visites mi blog http://www.sentadaenmicolumpio.com 🙂

  7. Es dificil pero merece la pena intentarlo y con trabajo conseguirás interiorizarlo. ¡Un beso!

  8. Es una de las mejores lecciones que podemos aprender y transmitir a nuestros hijos. ¡Un beso!

  9. Lleva tiempo desde luego, pero será una herramienta muy válida en su vida. ¡Un beso!

  10. Es un reto pero merece la pena. ¡Gracias!

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