¿Es posible una vida slow para nuestros hijos?

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Queramos o no, nos ha tocado vivir en una sociedad marcada por las prisas y las carreras. El trabajo, los hijos, la familia, los colegios y la escasa conciliación hace que vivamos una vida acelerada, una vida que no nos gusta vivir, pero que por desgracia no queda más remedio que vivirla.

¿A quién no le gustan la calma de las vacaciones, la vida slow como solemos llamarla ahora? Esa que se caracteriza precisamente por lo contrario. Esas que se alimenta de tranquilidad y en la que nunca hay horarios. Esa vida en la que da igual comer a la una o a las cuatro. Esa vida en la haces lo que surge sin tener que pensar en los compromisos del día siguiente. Esa que no planeas e improvisas.

Pero seamos realistas, tener una vida así los 365 días del año sería practicamente imposible. Entre otras cosas porque necesitamos trabajar para vivir, yo por lo menos. Lo grave para mí viene cuando después de disfrutar de las deseadas vacaciones volvemos al trabajo y a las rutinas y sólo pensamos en el siguiente parón. Y vivimos cada día deseando que llegue lo siguiente para que pase pronto el día, para que pase pronto la semana, para que pase pronto el mes o para que pase pronto el invierno y llegue lo más rápido posible la primavera. ¿Y acaso vivir así no es estresante?

Nos compadecemos con frecuencia de que el tiempo vuela. Que en un abrir y cerrar de ojos nuestros hijos dejan de ser bebés y, en nada, nos encontraremos a las puertas de la adolescencia. Pero no somos conscientes de que somos nosotros mismos los que aceleramos nuestra existencia, deseando siempre que llegue lo siguiente para luego echar la vista atrás y que nos invada la pena porque el tiempo vivido ya no regresa.

No quiero vivir así. Quiero empezar a disfrutar el día a día. Con sus días malos, sus días regulares y sus días buenos. Pero disfrutando cada día. Y a ser posible sin correr y sin prisas. Es muy probable que muchos de nosotros, en nuestros trabajo, sigamos con las agendas apretadas, las carreras, los viajes y los múltiples  compromisos, pero podemos luchar porque la vida de nuestros hijos sea de otra forma. Ya tendrán tiempo cuando sean adultos de vivirla a la carrera.

¿Y si evitamos determinadas palabras o expresiones con ellos? “Corre que no llegamos” “Date prisa” “Llegamos tarde”…

¿Y si evitamos que sus agendas sean apretadas? Es posible que les guste patinar pero a lo mejor no es necesario apuntarle a las cuatro y cuarto, cuando sale a las cuatro del cole, y sólo dispone de un cuarto de hora para merendar, ir de un sitio a otro y ponerse los patines.

¿Y si evitamos programar sus fines de semana con un montón de planes? Desde luego que podremos hacer planes pero relajados y sin estar marcados por una rigidez de horarios. Los planes divertidos también se pueden improvisar.

¿Y si evitamos salir de casa enfadados y a la carrera todos los días al ir al cole? ¿Y si probamos a levantarles quince minutos antes? Quizás el tiempo que les damos para desperezarse, vestirse, desayunar, lavarse los dientes… no es el de un niño de su edad y es más el de un adulto. No olvidemos que ellos tienen otros ritmos.

Yo quiero intentarlo y quiero luchar porque su vida sea distinta, porque estoy convencida de que su vida y la nuestra pueda ser distinta. ¿Os animáis?

24 comentarios

  1. Estoy de acuerdo en todo contigo. A mí me pasa con mi peque de 2 años cuando lo llevo a la guarde, siempre con la hora justa y con las prisas, pero es por mi culpa, porque me da penita despertarlo antes. Así que siempre vamos con las prisas y a veces enfadados. Es difícil no vivir con estrés, ya que son muchas las circunstancias que nos llevan a vivir la vida sin calma.
    Pero está bien intentarlo, cómo no!

    – Mar Fl –

  2. Me ha parecido muy interesante esta reflexión. Yo recuerdo tener esa sensación de estar siempre pensando "Ya no queda nada" cuando yo vivía en Barcelona y mi marido (entonces novio) en Vitoria. Esperar a que llegase la siguiente visita era todo lo que hacía en mi día a día.
    Es verdad que desde que soy madre tengo más la sensación de que voy siempre tarde y, como bien dices, es muy fácil acabar transmitiendo ese agobio a los niños. Voy a tratar de poner en práctica los consejos de los que hablas. Vivir relajadamente no se paga con nada!
    Un abrazo!

  3. Sin lugar a dudas voy a intentarlo….. gran post que hace que reflexionesmos como madres….. pero es que vivimos en la cultura de la inmediatez…. es así… y vamos de "PC" (puto culo a todos lados, con la lengua fuera y sin disfrutar de nada…..

    A veces hay que parar….. para retomar ese ritmo slow…….

    Un besito cielo

  4. En eso estoy yo… Luchando porque las vidas de las niñas no vayan al ritmo del estres de los mayores…

    Así que querer es poder..

  5. Es muy bueno el post, sobretodo para hacernos pensar sobre lo deprisa que vamos siempre, y que es necesrio a veces parar.

  6. Yo soy de estresarme poco (o nada) así es que a ver si consigo transmitir esta calma a mi bichilla. Pero es verdad que el ritmo de vida que llevamos hoy ¡nos trae por la calle de la amargura! Es que no podemos llegar a todo y ser felices en el camino con agendas tan apretadas.

  7. Tienes mucha razón, yo soy de las que la llevo siempre a las prisas y lo gracioso es que me agobio yo porque hay sitiosen los que te esperan y todo,un besazo y gracias por el post

  8. Lo de los 15 minutos antes por las mañanas en primordial. Y lo de no planear los fines de semana… a ver como resulta!! ya sabes que adoro la vida slow..

  9. Querer vivir de otra forma e intentarlo es lo principal. Con ganas es todo mucho más fácil. A mi también me da mucha pena despertarlas por las mañanas pero es mejor eso que empezar los días con prisas y enfadados, ¿verdad?
    ¡Muchas gracias por pasarte Mar!

  10. Nos empeñamos en adelantar acontencimientos y en pensar siempre en el futuro, sin disfrutar el presente y luego nos lamentamos de lo rápido que pasa el tiempo. Merece la pena intentar vivir de otra forma. ¡Un abrazo y gracias por pasarte!

  11. ¡Muchas gracias por tus palabras Bea! Desde luego que merece la pena intentarlo por ellos, nuestros hijos, y también por nosotros. ¡Sólo se vive una vez!

  12. Desde luego que querer es poder, y merecerá la pena el cambio.
    ¡Muchas gracias por pasarte!

  13. Desde luego que es necesario parar y vivir la vida de otra forma.
    ¡Muchas gracias por pasarte!

  14. La clave es no querer llegar a todo y priorizar, dando importancia a lo que de verdad importa. ¡Muchas gracias por pasarte!

  15. Pues animaté a intentarlo, merecerá la pena seguro.
    ¡Muchas gracias por pasarte!

  16. Si de verdad queremos estoy segura de que se puede lograr. Y el cambio merecerá la pena seguro. ¡Muchas gracias por pasarte!

  17. ¡Mil gracias y ánimo con el cambio! Merecerá la pena seguro.

  18. ¿Sabes qué? Que voy a intentarlo. Has puesto las palabras a un pensamiento que llevo meses y meses rumiando. Siempre corriendo, siempre con la sensación de que no llego a todo, de que siempre vamos tarde… Y transmitiendo esas prisas y esa filosofía de vida a mis peques… Estoy cansada. Física y emocionalmente. Así que desde hoy… a practicar la vida slow.
    Un besote. 🙂

  19. Genial. Be mind fullness. Bluemarydream.blogspot.com

  20. ¡Muchas gracias por pasarte María José y por tus palabras!
    Seguro que lo consigues.
    ¡Un abrazo fuerte!

  21. ¡Muchas gracias por pasarte!

  22. La verdad es que da que pensar… me parece una idea genial, intentaré ponerla en practica lo maximo posible 😉

  23. Merece la pena intentarlo, seguro que algo consigues cambiar
    🙂

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