Un respiro

Por fin, este fin de semana, después de muchos meses papi y yo disfrutaremos de un fin de semana para nosotros solos. Llevábamos tiempo diciendo a ver si, a ver si… y por fin nuestro momento ha llegado. La vorágine del día a día nos tiene agotados y necesitamos un respiro, de aire puro.

Nunca hemos sido de hacer muchos planes solos, sin las niñas, pero tengo que reconocer que de vez en cuando viene de maravilla. Con una niña se agradecía y con dos ya ni te cuento. No me imagino lo que tiene que ser cuando se tengan tres. ¡Mejor no lo pienso!

Tendremos tiempo para dormir del tirón, sin interrupciones y sin visitas sorpresa. Tiempo para comer sin levantarnos mil veces de la silla, poder disfrutar de una buena sobremesa y porque no también de un copazo. Tiempo para ver una peli de mayores con unas buenas palomitas. Tiempo para que papi me de unas clases intensivas de padel o para dar un largo paseo sin necesidad de parar en los columpios. En definitiva, durante dos días, tendremos tiempo para dedicarnos en exclusiva el uno al otro, algo que nos va a venir de maravilla. ¿Y a quién no?

Aún así echaremos un montón de menos a las enanas. Nos resultará raro poder disfrutar del silencio y no pararemos de pensar en ellas. Pero dos días pasan muy rápido y el domingo por la tarde estaremos de vuelta para achucharlas y cogerlas con muchas ganas. Y volveremos con las pilas bien cargadas.

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