Síndrome del nido en el embarazo

síndrome del nido

Como quien no quiere la cosa, en un abrir y cerrar de ojos, ya hemos cumplido las 37 semanas de embarazo. ¡El tiempo vuela! Y yo que no recuerdo haber tenido síndrome del nido en mis anteriores embarazos, en este me he visto invadida por él al completo. Desde la semana 35 estoy que no hay quien me pare…

Con eso de que prácticamente tengo de todo de mis dos primeras hijas y que tampoco tenía que comprar demasiadas cosas fui posponiendo con calma todos los preparativos de la tercera y sin haber preparado absolutamente nada me planté en la semana 35 tan pancha. Fue entonces cuando entré en pánico y  me invadió el síndrome del nido de lleno.

síndrome del nido

En esa semana, la 35, fue cuando recuperamos la minicuna que ya habíamos usado con nuestras dos primeras hijas durante sus primeros meses de vida. ¡Qué recuerdos, después de siete años! Con las peques de ayudantes eso ha sido lo primero que hemos preparado. Si vierais la ilusión que les hizo ayudarnos y la cantidad de preguntas que nos hacían de cuando ellas eran pequeñas…

síndrome del nido

Luego nos pusimos con la ropa. Aunque cuando nos enteramos, hace unos meses, de que era una niña ya sacamos algunas cosas de primera puesta, todavía teníamos que sacar el resto. Y clasificarla, lavarla y organizarla en el armario de la que será su habitación cuando crezca. Así que nos pusimos con las coladas más bonitas del mundo mundial, o al menos a mi me lo parecen. Eso sí lentas de narices y algo pesadas, porque tardas una eternidad en poner a secar tanta ropa y tan pequeña. Pero las peques una vez encantadas de ayudar, y la verdad es que con ellas fue todo mucho más ameno, la verdad.

síndrome del nido

Una vez lavada y planchada toda la ropa de 0 a 6 meses, con su ayuda también la clasifiqué por tallas y la hemos ordenado de manera que en cada cajón del armario tenemos una talla distinta. Vamos, creo que en ninguno de mis anteriores embarazos me había organizado tan bien como este. ¡Ya me vale!

Lista la minicuna y la ropa ya teníamos lo más importante para la llegada de la pequeña de la casa pero las niñas estaban emocionadas así nos animamos y nos pusimos también con los preparativos de la que será su habitación cuando ya sea algo más mayorcita. Como veis invadida por el síndrome del nido a tope.

Papi se encargó de “rescatar” del trastero la cuna y ya también la tenemos montada en la que será su habitación. Fue entonces cuando me di cuenta de que tenía que renovar todos los textiles de la cuna, ya que la chichonera especialmente estaba muy descolorida. Y para esto tenía clara cual sería mi elección, la ropa de cuna de Mimuselina me encanta desde que la descubrí. Hablé con Patricia, que es un verdadero amor, y finalmente escogimos el pack de  funda nórdica y chichonera con el estampado de estrellas en color rosa. También necesitábamos cambiador de sobremesa y lo escogimos con el mismo estampado, que junto con una cesta de Zara Home, que ya teníamos en color rosa, hemos colocado en una cómoda y nos ha quedado zona cambiador, junto a la cuna, muy chula.

síndrome del nido

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Tenemos pendiente también pintar la habitación o colocar algún papel pintado, pero eso lo dejamos para más adelante porque aún no hemos conseguido ponernos de acuerdo. Lo único que también hemos hecho, aprovechando las rebajas ha sido renovar los textiles de la cama nido que ya teníamos en esa habitación para que así hagan juego con los textiles de la cuna. Y, también, hemos cambiado alguna de las fotos que ya teníamos en esa habitación. El resto, por el momento, puede esperar. Cuando la tenga lista del todo os la enseño en detalle.

Para el tema de la alimentación por ahora no hemos tenido que hacer nada más que rescatar, también del trastero, el cojín de lactancia que usé con sus hermanas. Porque con la lactancia materna poco más hace falta… Y para el baño de la peque hemos comprado el nido de baño de Método Canguro que nos servirá para bañar a la peque hasta que cumpla aproximadamente los seis meses. Una colchoneta flotante que me pareció comodísima  y, sobre todo, que ocupa muy poco espacio y además nos permitirá compartir el momento baño de la peque con sus hermanas. Algo que les hace una ilusión tremenda.

Ah, se me olvidaba, otra de las cosas que también me ha hecho mucha ilusión rescatar ha sido el fular elástico para portear a la peque, que guardé con tanto cariño. Con lo mucho que disfruté porteando a la segunda, que fue cuando lo descubrí, ahora voy a poder volver a hacerlo con la tercera.

Y como segura que alguna me vais a preguntar, no os preocupéis que ya tenemos también listo en casa el carro y el sistema de retención infantil para el coche de la peque pero de estas dos cosas prefiero hablaros largo y tendido y, sobre todo, en detalle. ¡Os contaré en breve cuál ha sido nuestra elección!

Mientras tanto… ¡contadme! ¿Tuvistéis también vosotras síndrome del nido en vuestros embarazos?

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