Nuestra primera separación


Por primera vez, he pasado varios días separada de gordi. El domingo la deje con mi madre. Ya sabéis que en verano la logística de las que trabajamos se complica. La escuela infantil de la peque está todo el mes abierta, pero gordi ya va al cole y este año estamos disfrutando de nuestras primeras vacaciones de verano largas. Podíamos haber optado por el campamento de verano del cole, pero como por suerte solo teníamos algunos días descolgados, al final optamos por tirar de “nonna” (abuela para nosotros)

La sensación ha sido rara. Sí ya sé que solo han sido cinco días pero para mí esos son muchos días, teniendo en cuenta que nunca habíamos pasado tanto tiempo separadas. Cuando se fue con mi madre el domingo, de repente, volvimos atrás dos años, cuando en casa solo éramos tres y ¡menudo cambio! Parece mentira lo cuesta arriba que se nos hacía en algunos momentos cuando solo estaba ella, y ahora que ya somos cuatro y nos   falta una, anda que no se nota. Hemos tenido todo el tiempo del mundo para hacer un montón de cosas y eso que la peque, a punto de cumplir dos años, tira mucho de nosotros todavía.

Por mi mente circulaba alivio al poder disponer de algo de tiempo para hacer cosas pendientes, pero por otro lado me invadía una sensación de tristeza por no poder disfrutar de ella. Esta sensación se esfumaba rápidamente cuando mi madre me contaba lo que estaba disfrutando con ella. Han hecho un montón de cosas juntas y ella, encantada. Por no hablar de que su hermana pequeña está encantada de la vida. Ha descubierto lo que se siente teniéndonos en exclusiva las 24 horas del día, ¡ser hija única! Todo un mundo nuevo para ella, que al ser la segunda, siempre ha tenido que compartir nuestro tiempo. Le preguntas por la “tata” y se encoge de hombros y te dice “nonna”.

Ayer, la logística se complicaba aún más si cabe, y tuve que llevar con mi madre también a peque. Eso supuso un respiro en nuestra separación y aproveché para pasar un buen rato con gordi. Menudos abrazos me daba cuando me vio, no paraba de decir: ¡mami, mami, mami! Y os podéis imaginar cómo estaba yo ¿no? ¡Derretida! Estuvo toda la tarde muy mimosa y pensé que cuando tuviera que irme a lo mejor se ponía tontorrona, pero de eso nada. Llegó el momento. Les dije que tenía que marcharme y después de darme besos, allí se quedaron tan contentas.

Total que anoche ya no éramos tres, ¡éramos dos! De repente, volvimos a retroceder en el tiempo y nos vimos papá y yo solos en casa. ¡Eso había que celebrarlo! Nos fuimos de cena, algo ligero, que hoy aún tocaba madrugar. Disfrutamos de una tranquila cena sin interrupciones, pudiéndonos dedicar todo el tiempo del mundo el uno al otro y fue un gustazo.

Hoy recogemos a las dos y para celebrar nuestro reencuentro familiar haremos barbacoa en casa, que todavía no hemos estrenado temporada. Será el inicio de un fin de semana de reencuentro que vamos a disfrutar a tope. ¡Hoy volvemos a ser cuatro!

8 comentarios

  1. Nosotros solo nos hemos separado del mayor dos días, para convertirnos en cuatro y estamos totalmente convencidos que fuimos nosotros quienes lo pasamos peor.
    Supongo que la próxima vez será para cuando se vaya de campamento, y nos da una penita…

  2. Yo estoy igual, la mayor con los abuelos y el bebé de hijo único. Ya lleva dos semanas lejos. La echo tanto de menos!

    Acabo de aterrizar en tu blog, ahora a ver cuanto tardo en pulírmelo hasta el principio 🙂

  3. Por muy trastos que sean los peques, cuando estamos sin ellos se nos viene la casa encima

  4. Uy de campamento! De sólo pensarlo… Bueno aún nos queda mucho para eso! 😉

  5. Ya verás el reencuentro es maravilloso! Nosotras solo una semana separadas y la veo más mayor y todo! Encantada de tenerte por aquí! Bienvenida!

  6. Ya ves! Yo prefiero sus trastadas al vacío que dejan!

  7. No sé… y si no quiere ni verme? Es la primera vez y no sé cómo reaccionará cuando nos reunamos. En fin ya veremos.

  8. Seguro que te da un abrazo enorme!!! Ya lo verás!!!

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