Carta a mi pegatina, mi tercera hija

mi pegatina

Siempre me dijeron que los terceros se disfrutan mucho, igual que me repitieron hasta la saciedad que el tiempo vuela cuando tienes hijos y qué razón tenían. Hoy cumples un año, mi pegatina. ¡Un año! 365 días desde que llegaste con la misión de revolucionar nuestra pequeña pero gran familia y vaya sí lo has conseguido, pequeña.

Parece que fue ayer cuando aquel 5 de enero de 2019 algunas sospechas me empujaron a comprar un test de embarazo en la farmacia. No creía que fuera verdad, aunque en el fondo, entre tú y yo, me moría de ganas. Y no, no me equivocaba, aquellos mareos matutinos tenían su porque y mi intuición no había fallado. ¡Estaba embarazada! Recuerdo a la perfección el hormigueo en el estómago y las lágrimas que recorrieron mis mejillas cuando ví que el test daba positivo. El positivo más rápido que nunca había visto, la segunda raya se dibujó casi al instante. Y recuerdo también a la perfección como pasaron las horas muy lentamente aquella mañana hasta que papá despertó, había trabajado de noche, y compartí con él la noticia. ¡No nos los creíamos! ¡La familia crecía!

Imposible será olvidar las caras de tus hermanas cuando se lo dijimos, casi dos meses después. No se me olvidarán nunca sus nervios, sus lágrimas de alegría y aquel abrazo colectivo que nos dimos los cuatro, felices porque la familia aumentaba. Habían pedido un hermanito hasta la saciedad, no os podéis imaginar hasta qué punto, y, por fin, iban a ver como uno de sus sueños se cumplía. Me quedo corta si os digo que estaban felices y anda que tardaron en gritarlo a los cuatro vientos.

Recuerdo también los miedos durante el embarazo, fueron muchos, demasiados, más que nunca. Miedos incontrolables y absurdos a que las cosas no fuesen bien, a los contratiempos, al dichoso hematoma que tuve al principio del embarazo y que tardó algo más de lo previsto en reabsorberse, a que todo no saliera como esperábamos, a llevarnos alguna sorpresa o algún susto. Fue imposible evitarlo y ese miedo me acompañó las 40 semanas. La madurez, la experiencia y las vivencias que nos rodean día a día me hicieron vivir tu embarazo de otra manera y ser muy consciente esta vez de que traer vida a este mundo es un auténtico milagro.

Y sí, hubo algunas preguntas absurdas, indiscretas e incluso de mal gusto. ¿Qué necesidad tenéis? ¿Pero si ya tenéis dos? ¿En serio? ¿Por qué ahora que ya son mayores?¿Ha sido buscado? Pero yo sólo tenía ganas de compartir con todo el mundo lo feliz que estaba con la idea de aumentar la familia y lo felices que estábamos todos.

El verano pasado fue largo, muy largo. Esperándote con ganas y tachando días en el calendario. Deseaba tenerte conmigo, ver de una vez por todas que aquello no era un sueño y dejar a un lado, por fin, todos los miedos. Y tú, te hiciste de rogar. Llegaste, el 29 de agosto de 2018, a las seis de la tarde, y recuerdo a la perfección el momento en el que pude tocarte por primera vez. Acariciarte y sentirte al fin fuera de mí, en el que es el momento más animal que puede existir. Olerte, achucharte, besarte… ¡No eras un sueño! No podía dejar de mirarte…, como tus hermanas cuando vinieron a conocerte, fue increíble.

Con tu llegada se hizo la magia y empecé a disfrutarte desde el minuto cero como nunca antes había hecho, tal y como me habían advertido que sería. ¡Qué razón tenían! Con confianza y sin miedos de primeriza. Ahora los miedos habían desaparecido por completo. Con seguridad y con ganas, muchas ganas. Y con calma, muchísima calma, porque sabía y sé que la maternidad y la crianza no son fáciles, que los inicios son duros, muy duros a veces, pero también sé que todo pasa y todo llega y eso te hace vivirlo todo de otra manera. Mucho más consciente y de un forma más intensa.

Recuerdo como contigo he sentido el mayor instinto de madre leona, incontrolable. No me gustaba dejar que te cogiera nadie, sentía que debías estar conmigo, en mis brazos, en mi regazo. El cuerpo así me lo pedía y así fue durante los primeros meses. Nos hemos disfrutado tanto… Con quien mejor estabas eras conmigo, tranquila y serena, tan a gusto las dos. Mi pegatina, no pude encontrar mejor apodo para ti.

Sabía que tenía ganas de bebé antes de tenerte pero no sabía que tenía tantas hasta que te tuve en mis brazos. Ha sido un año que ha volado, sí, pero que sin embargo me has enseñado a saborearlo con calma y te he disfrutado mucho, más de lo que nunca fui capaz de imaginar antes de que llegaras. Viniste a revolucionar nuestras vidas. A enseñarnos que los momentos juntos son lo que de verdad importan. A llenar nuestros días de primeras veces de nuevo y alegrarnos cada minuto y a hacernos la vida mucho más bonita si cabe. Tus hermanas también te están disfrutando mucho y no sabes lo inmensamente feliz que me hace, que nos hace. Cada día es un nuevo capítulo de tu vida, mi pegatina, de nuestras vidas, que escribimos los cinco juntos, de la mano. Haciendo carambolas, sí, con días mejores y días peores, ya sabemos que no es fácil criar a tres en este mundo que nos ha tocado vivir, pero esta siendo una locura increíble.

Hoy cumples tu primer año, hoy soplaremos la vela contigo, juntos los cinco. Sigue sonriendo a la vida, como has hecho hasta ahora, pequeña. Sigue enseñándonos a disfrutar lentamente y sin prisa. Sigue recordándonos qué es lo que de verdad importa, que a veces el día a día nos despista. Y sigue alegrando nuestros días con tus risas, tus carantoñas y todas tus primeras veces. Estamos dispuestos todos a seguir disfrutándote como hemos hecho en tu primer año de vida, mi pegatina. Seguiremos acumulando vivencias, momentos y recuerdos contigo, todos juntos, los cinco. Escribiendo nuestras vidas juntos. Porque eso es lo que alimenta el corazón y el alma. ¡Muchas felicidades mi pegatina! ¡Te queremos mucho, pequeña!

Imágenes propias y de mi querida Loren, que siempre nos hace unas fotos maravillosas <3

2 Replies to “Carta a mi pegatina, mi tercera hija”

  1. Muchas felicidades y el post es maravilloso, me has emocionado, un besazo a todos

  2. Me ha encantado!!!!
    Que identificada me he sentido…. estamos disfrutando de Pablo como no me podía imaginar, cada mañana es un día nuevo que nos regala este pequeñin.
    Estoy contigo, el tercero se disfruta de otra manera, sin miedos, sin agobios,… Pero el tiempo vuela… a seguir disfrutando.
    Nos vemos pronto y muchísimas felicidades a Laura en su primer cumple 😘

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