Llegaron las peleas

El pasado mes de junio os contaba como el vínculo entre hermanas comenzaba a estrecharse. Peque y gordi empezaban entonces a compartir juegos y a pasar momentos muy divertidos. Pero entonces sabía que llegaría también la época de las peleas, los llantos y las discusiones. ¡Y en ello estamos!

Cada vez interactuan más y juegan más tiempo juntas, pero eso inevitablemente nos ha metido de lleno en el sí pero no de las relaciones de hermanos. También han aprendido a chincharse, algo que se les da de maravilla; han aprendido a molestarse, basta que una este tranquilita haciendo un puzzle o leyendo un cuento para que la otra llegue a molestarla; y también han aprendido a pegarse, sí a pegarse, aunque por ahora esta parte es la que menos predomina.

Ahora, igual que tenemos tardes de juegos super divertidas, en las que no paran de reirse, también tenemos tardes de infierno, en las que desde el minuto cero de estar juntas todo son peleas, llantos, gritos y pataletas. ¡Tardes en las que dimitiría os lo aseguro! En casa somos conscientes de que tienen que aprender a resolver sus conflictos ellas solas pero… ¿hasta dónde? ¿cómo podemos ayudarlas? No me gusta verlas así, aunque también entiendo que es parte del proceso y que seguramente pasará con el tiempo. ¿Cómo hicistéis vosotros con vuestros peques? ¿Algún consejo?

5 comentarios

  1. Yo aún no tengo ese problema porque sólo tengo una pero es normal que los hermanos se peleen, yo de pequeña no paraba de pelearme con mi hermano pero también había tardes que jugábamos y nos divertíamos mucho.

  2. Siento no poder ayudarte. Solo puedo darte ánimos. Y, no desesperes. Es un proceso por el que tienen que pasar y esto les unirá aún más. Cuando sean mayores les contarás todo lo que se hacían de pequeñas y todos reiréis en casa.

  3. Supongo que es normal y que tendremos etapas en las que lo hagan más y etapas en las que lo hagan menos… Nos armaremos de paciencia una vez más!

  4. Muchas gracias preciosa! Siempre intento quedarme con lo bueno y son muchos los momentos divertidos que pasamos con ellas. Sin duda que cuando sean mayores tedremos miles de anécdotas para contarles. Bss

  5. Yo me encuentro en la misma situación que tú con mis pequeñas de 2 y 4 años, aunque me he dado cuenta de una cosa y, es que cuando menos intervenimos en sus peleas o discusiones por un juguete o cualquier cosa, antes se acaba el problema, imagino que tú también lo habrás percibido así. Espero haberte ayudado algo, besos.

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