La maternidad de la A a la Z. Q de quebranto.

Esta palabra me trae recuerdos algo malos y tristes pero, como todo sabemos que en esto de la maternidad no hay bondades, he querido elegirla para ilustrar la Q de mi particular diccionario de la maternidad. Q de quebranto, como rupturas violentas e inesperadas que por desgracia he sufrido tras convertirme en madre.

Si una cosa tengo clara es que lo primero que cambia cuando te conviertes en madre es tu escala de valores, en mi caso así ha sido. La maternidad me ha ayudado a ver la vida con otros ojos y también a darme cuenta de cosas que antes no apreciabas o no veías, y a las que no dabas importancia y que en realidad si la tenían.

Cuando un amigo te hace un feo a ti, te afecta más o menos según en el momento que te pille, para que vamos a engañarnos. Pero cuando el feo se lo hacen a mi hijo… ¡la cosa cambia!

Quebrantos motivados por ti cuando por ejemplo te das cuenta de que han pasado seis meses desde que nació tu primera hija y amigos de esos que considerabas buenos amigos, aún no han sido capaces de sacar un hueco para venir a conocer a tu princesa, que para ti es lo mejor que te ha pasado en la vida… Y que aún siguen sin conocerla cuatro años y medio después…

Quebrantos cuando te das cuenta de que la envidia y la rivalidad asoman sospechosamente por encima de lo que tú considerabas una buena y sana amistad. Y que, por lo tanto, sólo te traen malos rollos, tiranteces o situaciones de patio de colegio…

Quebrantos cuando lo de los hijos de los demás, esos que se supone que son tus amigos, siempre está permitido pero lo de tus hijos nunca vale…

Ahora le daré la vuelta a todo esto, los que ya me conocéis sabéis que me gusta hacerlo. Todos estos quebrantos que se han producido tras convertirme en madr,e a pesar de ser recuerdos tristes y algo dolorosos, me han ayudado a darme cuenta de lo que de verdad importa y a valorar con creces a la gente que de verdad está contigo en este camino. Y os diré una cosa, por suerte no es poca.

4 comentarios

  1. Ay este post me viene que ni pintado en estos momentos…
    Llevo varios días dándole vueltas a este tema…
    Y es que aunque intento pasar y pensar que ellos se lo pierden, no puedo evitar que a veces me duela! Porque efectivamente me duele por mi pequeña.
    En mi caso no son sólo amigos… Familia cercana, a veces demasiado… Y quizá cuando se den cuenta de su "pasividad" es demasiado tarde, porque los niños crecen demasiado rápido y hay cosas que no vuelven. Y el cariño se recibe también cuando se da…
    Supongo que los quebrantos y las desilusiones de este tipo forman parte del carnet de padres.

  2. Ellos se lo pierden. Todos tenemos de esos pero repito, ELLOS se lo pierden ¡y cómo! Hay demasiada gente ahí fuera, que de verdad vale la pena, como para entretenerse ni un segundo con los que no. 🙂 ¿O no?

  3. Sin duda nos duele mucho más por ellos, que por nosotros. Cuando esto se produce en alguién muy cercano todavía duele más, no te lo esperas. Pero, sin duda, ellos se lo pierden y como bien dices el tiempo pasa volando.
    Muchas gracias por pasarte y por dejarme tu rastro. ¡Besos!

  4. Totalmente de acuerdo. Aunque muchas veces no podemos evitar que nos duelan ciertas decepciones. También nos sirve para diferenciar quién merece la pena de verdad. Busquemos siempre el lado bueno. Muchas gracias por pasarte y por tu comentario. ¡Un abrazo!

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