La maternidad de la A a la Z. P de Paciencia

Paciencia, esa bendita capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse. Esa preciada capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas. Esa divina facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho. Desde luego, si hay una cualidad que se desarrolle como la que más con la maternidad / paternidad es la paciencia y si dijera lo contrario miento. Y no lo digo en plan negativo, pero es que cuando tienes niños, dos en mi caso, aprendes a desarrollarla rápidamente porque vives situaciones en las que o sacas paciencia a diestro y siniestro o mueres. Es supervivencia.

Paciencia cuando tu peque de pocos días decide que no quiere comer, no tiene fuerzas para chupar, prefiere dormir a comer, prefiere comer a dormir, sólo quiere jugar, sólo quiere llorar o sólo quiere reir.

Paciencia cuando tu peque de algunos meses empiezan a moverse, a gatear, a coger sus juguetes y lo intenta una y otra vez sin descanso. Paciencia para ellos, porque supone un mundo; y paciencia para ti, que deseas acelerar el tiempo para disfrutar de sus avances y, cuando luego pasa el tiempo, te das cuenta de que lo tendrías que haber hecho era pararlo para recrearte en esos preciosos instantes. Paciencia también para introducirles nuevos alimentos, para darles a conocer texturas y sabores que nunca antes habían probado.

Paciencia cuando tu peque de un año empieza a andar y de pronto descubre que tiene todo, absolutamente todo a su alcance, para cogerlo, para tirarlo, para descolocarlo, para pintarlo.Paciencia también cuando empieza a comer sólo y, no es que se manche, es que directamente se reboza. Paciencia para día tras día ver cómo se vuelven locos cuando entran en el baño y se lían a salpicar.

Paciencia cuando tu peque de año y medio empieza a hablar y tú le repites una y otra vez palabras, le lees una y otra vez cuentos, le cantas una y otra vez canciones. Paciencia para subirles una y otra vez en el tobogán, para hacer cientos de castillos de arena, para tirarle una y mil veces la pelota.

Paciencia cuando tu peque de dos años entra en la edad del “yo, yo, yo” y del “yo solo”. Paciencia para dejarle que se vista él solo, paciencia para que él solo cargue con su mochila hasta el cole, paciencia para que él solo recoja, paciencia para que él solo baje y suba del coche… Paciencia para no salir corriendo detrás de él a cada instante porque en el fondo sabes que tiene razón y que tiene que aprender a hacerlo solo.  Y, ¡cómo no!, paciencia para quitarle el pañal y andar detrás de él como loca deseando que no se haga pipi.

Paciencia cuando tu peque de tres años entra en la edad del “¿por qué…?”. Paciencia para esas conversaciones infinitas en las que su curiosidad parace no tener fin. Paciencia para que aprenda a resolver él solo sus conflictos en el parque. Paciencia para que empiece a escribir sus primeras letras, y poco tiempo después, sus primeras palabras. Paciencia para enseñarle a montar en bici.

Seguro que a ti se te ocurren muchos ejemplo más. Yo por ahora, hasta aquí puedo contar. Estoy encantada de poder disfrutar pacientemente el día a día de mis dos enanas. Porque sé que cuando pase el tiempo y mis niñas se hagan mayores anhelaré todos estos momentos con ellas y, viviendolos pacientemente, creo que se disfrutan más.

Y ahora pensarás, bueno y esta mujer nunca pierde la paciencia o qué. Pues sí, claro que la pierdo, pero eso da para otro post más.

12 comentarios

  1. Paciencia es lo que he desarrollado yo en mi maternidad

  2. Ufff… Paciencia… A mi se me ha desarrollado un poco con esto de la maternidad, pero tengo que aprender a fabricar mucha más, porque creo que la pierdo con facilidad. Hoy por ejemplo estoy que muerdo, ha sido una semana muy larga… A ver si por lo menos podemos pasar un buen finde en familia y se me recarga!
    Tú, la verdad que tienes pinta de no perderla nunca, o casi nunca! Se te ve una chica super zen, y me gusta!! jaja!
    Un beso, guapa! 🙂

  3. Esa es una cualidad que cuadno somos madres, adquirimos en grado superior todas las madres…jejejeje, muy bonita entrada. Un besito

  4. Es un ingrediente imprescindible en la vida, sobre todo desde que tienes niños.
    pero yo creo que nace en cada uno de manera natural…Yo sigo sorprendiéndome de ser yo la que aguanta estoicamente según qué situaciones….hace unos años, ni loca!!!

    besos

  5. Como dices, muchas veces es la solución y el único camino para llevar la maternidad como merece. Es el bálsamo a cualquier crisis de dudas, el revulsivo en cualquier situación límite.
    BRAVO. Me ha parecido tu mejor entrada. No has dado puntada sin hilo y has hecho una enumeración impresionantemente completa.
    Un placer leerte hoy,
    BESOS

  6. uffffffffff más paciencia es la que me hace falta a mi… creo que no tengo la suficiente en algunos momentos y es que la maternidad es una prueba muy dura para los nervios de cualquiera… feliz día y muy buena entrada

  7. Sinceramente no conozco a nadie que no la haya desarrollado, o la desarrollas o estás perdido!

  8. Ay Laura, eso me gustaría a mi! No perderla nunca, la pierdo como todo el mundo. Aunque intento que sea el menor número de veces posible y después de casi cuatro años desde que me convertí en mamá he aprendido a desarrollarla a diario. Es otra de las cosas que me ha regalado la maternidad. Mi madre siempre me dice que nunca penso que fuera a tener tanta, la vida te da muchas sorpresas y esta es una de ellas.
    Cuando estes a puntor de perderla ya sabes donde estoy, a veces desahogarte ayuda.
    Muchos besos wapa!

  9. Sabemos de lo que hablamos ¿verdad? Muchas gracias!

  10. A mi me pasa igual, a veces aguanto situaciones que nunca pensé que fuera capaz de aguantar. Besos!

  11. Muchas gracias Nieves! Tus palabras me emocionan, de verdad. Se me ocurren mil ejemplos más y lo que me queda! Un besote!

  12. En la maternidad pasamos por fases. Épocas mejores y épocas peores, pero creo que según pasa el tiempo vamos aprendiendo, vamos creciendo. Ánimo y gracias!!!

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