La maternidad de la A a la Z. Ñ de Ñoña

Nunca me ha gustado la gente ñoña. Por eso para la Ñ, de mi particular AZ de la maternidad, la palabra escogida ha sido precisamente esa, noña. Soy consciente de que no podemos elegir cómo serán nuestros hijos cuando sean mayores pero lo que, sin duda, podemos hacer es ayudarles día a día a mejorar como personas, a crecer y saber identificar las herramientas que todos tenemos a nuestros alcance y que son mucho más sencillas de lo que parecen.

Recursos que les ayudarán a poder eliminar de su camino lo tóxico, lo banal y lo absurdo para que sólo quede lo positivo. La clave está en dejar que te acompañe lo que suma y eliminar lo que resta, porque si resta para que lo queremos, ¿no?

En la teoría esto parece muy fácil. Pero si muchas veces a los adultos nos cuesta sobrevivir a nuestro día a día, cargado de responsabilidades, preocupaciones, tensiones…, a nuestros hijos les cuesta igual o más que a nosotros. Cada uno tiene su realidad y ellos, por pequeños que nos parezcan, también tienen sus preocupaciones, sus tensiones, sus responsabilidades… Por eso es fundamental pensar siempre en su mochila e intentar ponernos en su lugar, y mirar a través

Nunca me ha gustado la gente ñoña, ya lo he dicho antes. Esa gente que sólo sabe quejarse y que siempre ve lo malo antes que lo bueno. No puedo, lo siento. Si bien es cierto que todos tenemos días peores y mejores, lo que sí intento en mi día a día es rodearme de gente que me aporte algo bueno, que me acompañe en mi lucha por ser optimista cada segundo y en la pasión por disfrutar de esta vida. Y así, cuando yo tenga un día malo, que los tengo, pues tendré en quién apoyarme y yo seré apoyo para ellos cuando también los tengan.

No quiero que mis hijas sean ñoñas; no lo quiero y lucharé por ello. Quiero que sean personas luchadoras, optimistas y que tengan o sepan encontrar que, a veces, hay que tirar de ayuda, la fuerza necesaria para disfrutar sin obstáculos de su vida. Y en ello estamos.

Por eso no quiero que lloren cuando un niño les pega, les chincha o les quita su juguete favorito. Esa es su realidad ahora y es la que vivimos, y soy consciente de que cambiará con los años. Quiero que aprendan que hay otros caminos y que si saben seguirlos saldrán mucho más fortalecidas y victoriosas de todo esto.

Convertirme en madre, supuso una verdadera revolución en mí y quién me conoce bien lo sabe y lo ha vivido. Luchar para ti mismo cuesta mucho y enseñar a tus hijos a que luchen por sí mismos es una tarea aún mucho más complicada y difícil, pero yo… ¡pienso luchar con ellas y junto a ellas para conseguirlo! 

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2 comentarios

  1. Me encanta todo lo que has escrito y cómo lo has hecho!! Aunque, me considero una persona totalmente ñoña jajaja pero no en ese sentido de pesimismo ni victimismo… simplemente una persona que ama querer y ser querida. Que necesita demostrar constantemente con abrazos y besos y que se lo demuestren. Pero, la verdad es que ha sido como leerme a mí misma. Lucha, optimismo y fuerza 🙂

  2. Yo también soy de esas, el cariño es mi gasolina, sin querer y sin sentirme querida no sería nadie, ¡estoy segura! Muchas gracias por pasarte y por dejarme tu huella. ¡Un abrazo!

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