La maternidad de la A a la Z. K de Kilos

K de kilos para hoy en mi particular AZ de la maternidad. Y es que la maternidad llega a tu vida cargada de kilos. Unos mejores y otros peores, pero en definitiva kilos. Kilos de peso, de cosas, de emociones, de sentimientos que revolucionan tu vida por completo, como nunca fuiste capaz de imaginar.

K de esos maravillosos kilos que vas cogiendo poco a poco desde que te enteras que estas embarazada. En mi caso, 15 kilos en el primer embarazo y 17 kilos en el segundo. Ahí es nada. Esos kilos que vas ganando poco a poco y que lejos de acomplejarme o traerme por la calle de la amargura, me llenaron de felicidad, ilusiones, emociones y momentos únicos. Y es que, cuando estas embarazada, es el único momento de tu vida en el que coger kilos es sinónimo de alegrías, por lo menos así fue en mi caso. Aunque luego se convierten en kilos de verdad, cuando tras dar a luz intentas olvidarte de ellos y no hay quién se los quite de encima.

K de kilos de cosas, de accesorios, de artilugios, de complementos que llenan tu casa de golpe y de los que luego, con el tiempo, te das cuenta de que te podías haber ahorrado la mitad. K de kilos de juguetes que hoy en día nos empeñamos en comprar. Y K de kilos de equipaje, y cuando digo kilos, son kilos y kilos de verdad, que te acompañarán cuando viajes con tus niños a cualquier lugar, por muy corto que sea el viaje y por mucho que te propongas llevar un par de cositas nada más.

K de kilos de amor que te inundan cuando por fin llega el día en el que pones cara a tu bebé y puedes tocarle, acariciarle, olerle, sentirle piel con piel… Durante el embarazo te imaginas una y otra vez como será ese momento pero nunca somos capaces de imaginar los kilos de amor que de golpe te invaden cuando llega ese momento. Y estos son kilos de los buenos, de los buenos de verdad.

K de kilos de instinto animal que te invaden desde el momento en el que te ponen a tu bebé encima, en el frío pero a la vez ardiente quirófano de hospital. Instinto animal cuando tu bebé olisqueando es capaz de encontrar él solito su manantial de alimento para aferrarse a la vida. Ese instinto animal presente en el lazo que nos une a ellos de por vida, al fin y al cabo son nuestras crías.

K de kilos de miedo que te caen encima de golpe cuando te conviertes en madre, para qué nos vamos a engañar, sobre todo la primera vez. Y que te acompañaran a lo largo de tu marternidad, aunque de eso hablé ya largo y tendido en mi M de Miedo. Kilos de incertidumbre, de dudas, de preguntas, de preocupaciones…

Pero, sobre todo, K de kilos de felicidad que te invaden de golpe cada día en la difícil pero altamente gratificante “tarea” de ser mamá. Kilos de felicidad que te acompañan a diario y que para mí, desde luego, sobresalen por encima del resto de cosas. Porque… ¿alguién puede contarme algo que aporte más felicidad que la experiencia de convertirte en mamá?

8 comentarios

  1. Menos de kilos (que yo soy una rareza de la naturaleza y perdí 11 durante el embarazo) del resto también ando hasta arriba de kilos de cacharros y sobre todo de amor por mi bichilla. me ha gustado tu nuevo enfoque para esta palabra que normalmente asociamos con significados negativos.

  2. Que bonito, yo kilos físicos no cogí muchos, claro que como se me adelanto dos meses, pues no me dió mucho tiempo a coger peso. De lo demás totalmente de acuerdo, sobre todo con los Kilo de equipaje, jajaja y de felicidad abosluta y sincera.

  3. Qué entrada más bonita, Nata! es un compendio de la maternidad, de todos esos nuevos sentimientos que hace que florezcan en nosotras!
    Un abrazo bien fuerte!

  4. Me encanta que hables de los kilos tan en positivo! Jeje
    Yo tengo muchísimos kilos, los míos ya los tenía antes, no le vamos a echar la culpa al embarazo… Pero sobre todo kilos de amor y otros muchos de paciencia. Porque si algo me ha enseñado la maternidad además de a querer como ni una se imagina, es a tener paciencia, de la que antes escaseaba..
    Me ha encantado leerte! :*

  5. Suerte la tuya entonces. Yo cogí un montón, aunque sólo de barriga. Del resto de kilos ando sobrada, sobretodo de los kilos de felicidad. Se anteponen al resto. ¡Un abrazo!

  6. Otra suertuda que no cogió kilos, jejeje…
    Esos kilos son lo que no cuesta llevar ¿verdad?
    ¡Un abrazo!

  7. Muchas gracias Vero. Tiene tantas cosas buenas esto de la maternidad, ¿verdad? ¡Un abrazo!

  8. Ya me conoces, yo siempre intento buscar el lado positivo. ¡Incluso con los kilos! Uy y kilos de paciencia también, o te cargas bien de ellos o mueres en el intento. Aunque de la paciencía ya hablé largo y tendido en la P. Me alegro mucho de que te haya gustado Vir. ¡Un abrazo!

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