La maternidad de la A a la Z. G de Gritos

Hoy en mi #azmaternidad particular la letra escogida es la G, la G de Gritos. Desde que fui mami, hace más de cuatro años, los gritos fueron invadiendo poco a poco nuestra casa. Sin darnos cuenta, y muy a pesar de nuestros queridos vecinos. Las prisas, el estres, los nervios, las rutinas, el cambio de vida me hacían, especialmente a mi, acabar gritando casi todos los días. Con la llegada de la mayor a la temible fase de las rabietas y la reivindicación de su YO, en su estado más puro, los gritos aumentaron. Y ya con la llegada de la pequeña… mejor ni os cuento. Esta ha sido una de la novedades, tras convertirme en mami, de la que más me arrepiento.

Por todo ello y, como muchos de vosotros ya sabréis, a principios de año en casa nos juntamos la familia al completo e hicimos un pacto: declaramos nuestro hogar espacio libre de gritos. ¿Sueña fantástico verdad? Recuerdo que mi marido me dijo, ¿aguantarás? Y queréis que os cuente una cosa, he aguantado mucho mejor de lo que me imaginaba y en algunas ocasiones mejor que él y eso que él antes apenas gritaba, la más gritona era yo.

En casa ya no hay casi gritos, y digo casi, porque en algún momento puntual papi o yo alzamos la voz algo más de lo normal o lanzamos algún gritillo. Porque fácil no es, desde luego. Y tengo que deciros que lo bueno malo de gritar ahora de forma puntual es que tiene mucho más efecto. Antes habíamos llegado a un punto en el que alzar la voz no servía para nada, gritábamos continuamente y eso formaba parte de nuestra rutina. Ahora que se hace esporádicamente y sólo cuando estamos realmente enfadados, el alzamiento de voz tiene mucho más efecto.

Creo que vamos por buen camino, y aunque todavía es verdad que mis niñas cuando juegan con sus muñecas las regañan gritando, cosa que me espanta, también tengo que deciros que lo hacen menos que antes. Y no sabéis lo feliz que me hace. Hemos conseguido quitarle el protagonismo a los gritos, les hemos ganado la batalla. Este es un aspecto que vuelve a cambiar en mi vida después de haber sido mami, aunque este cambio se agradece de manera infinita. ¡Eso, sin duda!

6 comentarios

  1. Muy importante reflexión! Los gritos muchas veces son el reflejo de nuestra propia educación y por eso son muy muy difíciles de erradicar, requieren un enorme esfuerzo de concienciación, concentración y contención, o sea, de aquí al templo budista. Pero es posible, sobre todo cuando uno es consciente de que esos gritos también son consecuencia de muchas frustraciones que arrastramos, de nervios, y eso es lo primero que hay que resolver.
    Mi enhorabuena y mi admiración por tu trabajo,
    Besos!

  2. Nat!!! Me encantó la idea… muchas veces me veo gritando y me doy cuenta que tampoco surte el efecto deseado. Voy a ver si podemos implementarla en casa!
    Me encantó tu az de hoy. Quiero leer tu J de juego que la semana pasada no pude!
    Besazo, che!

  3. Pues te felicito!! Por dos cosas:

    1. por admitirlo públicamente de esa forma tan honesta y seria. Yo podría haber admitido que grito con una bromita jijijaja porque me incomoda hacerlo y no me gusto cuando lo hago. Pero admitirlo así, sin bromas, a bocajarro como has hecho tú… Me parece mucho más honesto.
    y…
    2. por trabajarlo y obtener tan buenos resultados!! Enhorabuena!!! Qué bien!!

  4. Yo empecé a agobiarme cuando comenzamos a ver que los niños entre sí se gritaban cuando se peleaban o reñían unos a otros. No fui consciente hasta ese momento de que quizá estaban simplmente imitando….ahora estamos en ello, intentando eliminarlos.
    Felicidades por tu éxito

  5. Nosotros también empezamos el reto de la mano del ya famoso "Rino naranja". Es cierto que de vez en cuando se oye alguna voz más alta que otra, pero estar concienciada es muy importante y eso nos ha ayudado a hacerlo sólo en momentos muy puntuales.

    Te animo a que sigas en la misma línea y te doy la enhorabuena porque desde luego no es nada fácil cambiar los hábitos y costumbres…

    ¡Un besote!

  6. Me alegro que hayáis llegado a este punto y que mejoréis. En casa gritamos de vez en cuando, pero procuramos no hacerlo, respiramos hondo, cogemos airre y desconectamos….. veremos si seguimos así a medida que el peque vaya creciendo!

    BEsos

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