La maternidad de la A a la Z. F de Fiesta

La F de mi particular AZ de la maternidad la ocupa la palabra Fiesta. ¡No podía ser de otra forma! Fiestas de esas que formaban parte de mi vida antes de convertirme en mami, no queda nada de nada. Y es que ahora… ¡a cualquier cosa le llamamos fiesta!

Antes de ser mami, con veintitantos (joooo como suena), de vez en cuando salíamos de fiesta. Íbamos a fiestas a casa de amigos u organizábamos alguna en casa, sobre todo en verano, para acompañarlas de barbacoa que siempre animaba. Pero con la llegada de las enanas, la cosa cambió por completo.

Ahora…, ¿fiestas en casa? Nada de nada. Como mucho alguna cena con amigos y vamos listos. Y de poquitos en poquitos. Ya no te complicas y metes a pocos amigos en casa para que, ni la organización, ni el trabajo se te vayan de las manos. Y en la mayoría de los casos, los amigos que vienen a casa ya tienen niños. Así de paso nuestras niñas disfrutan y están entretenidas.

¿Fiestas en casa de amigos? Nada de nada. La mayoría de nuestros amigos, con los que tenemos más relación, tienen también niños, por lo que tampoco organizan saraos en su casa y los que no los tienen nos han catalogado ya en el grupo de amigos carcas con niños y ya ni nos invitan. Yo creo que además piensan: “a estos pasamos de llamarles, no se vayan a presentar con las niñas ¿no?”. ¡Sin rencores!

Ahora, de vez en cuando, bueno más bien dos o tres de veces al año, dejamos a las niñas con la nona o con las tíos y nos escapamos. Aunque, más que para irnos de fiesta, nos escapamos para todo lo contrario. Nos escapamos para dormir, para disfrutar de una buena comida sin cien mil interrupciones, para disfrutar de una sesión de spa en silencio, para disfrutar largas conversaciones de pareja de esas que escasean por la falta de tiempo… bueno, y para algunas cosas más que no cuento.

Las fiestas que ahora mismo llenan nuestras vidas son esas fiestas de cumple tan divertidas: fiestas piratas, fiestas de indios, fiestas de Pepa Pig… ¡Fiestones por todo lo alto! donde lo pasamos pipa mayores y pequeños. ¿Quién nos los iba a decir hace algunos años? Estas fiestas en la que nos desmelenamos bailando al son de la taza y la tetera, fiestas en las que nos hartamos de hinchar globos y de pintar caras y no paramos de jugar al juego de las sillas o incluso nos disfrazamos de “Piruleta y Gominola” para animar el cotarro. Con niños ya se sabe que… ¡todo vale! Pero ahora sí tengo una fiesta a la vista. Sólo quedan 44 días para una fiesta, mejor dicho una Party, que promete y en la que espero pasármelo pipa. Esta sí será una fiesta como las de antes, ¡eso espero!

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