Disfrutando de la magia de la infancia de mis hijas

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La pasada semana, El Huffington Post publicaba un artículo de una madre y escritora titulado “Estoy harta de hacer que la infancia de mis hijos sea mágica“. El artículo me ha llegado por muchas vías y he oído y leído todo tipo de opiniones sobre él. Hoy quiero contaros la mía. Lejos de estar harta de hacer que la infancia de mis hijas sea mágica, si hay algo que me gusta de mi maternidad es la oportunidad que me brinda cada día de disfrutar junto con mis hijas de la magía de su infancia, intentando, si cabe, que sea aún más mágica. ¡Me encanta!

Me encantan las manualidades, siempre me han gustado, y hago muchas con mis hijas. Soy de las que busca inspiración e ideas en Pinterest, en Google, en libros, en cuentos y disfruto un montón poniéndolas en práctica con ellas. Pero también les dejo que hagan sus propias creaciones. Me encanta ver sus caras mientras pintan una huevera para hacer flores o un rollo de papel higiénico para hacer un coche.

Me encanta prepararles fiestas de cumpleaños únicas. A veces con una simple comida familiar y otras veces, y siempre intentando gastarme lo menos posible, preparándoles fiestas de cumpleaños bien chulas. Las hemos tenido de Peppa Pig, de piratas, de indios

Me encanta copiar ideas originales de revistas y convertir su habitación en la más bonita.

Me encanta llevarlas vestidas iguales, y ponerlas requeteguapas siempre.

Me encanta vivir con ellas esas experiencias, esas primeras veces para todo que, por desgracia, solo se producen una vez y no vuelven a repetirse. La vida pasa volando.

Me encanta pintarles la cara de león, de pirata, de princesa… Y que me pinten ellas a mí que, por cierto, les encanta. ¿Por qué no?

Me encanta jugar con mis hijas. Antepongo pasar un rato divertido con ellas a ponerme al día con una inmensa montaña de plancha, coser un botón o a preparar la comida del día siguiente. Para mí la prioridad son ellas.

Y con todo esto no busco que la infancia de mis hijas sea perfecta, ni ser la madre perfecta. Lo que sí busco es disfrutar minuto a minuto con ellas. Y, lo más importante, es que lo hago porque quiero, para mí no es una obligación. Lo hago sin agobios, sin presiones, sin necesidad de justificarme ante nadie… Y, desde luego, no siento la necesidad de demostrar a nadie que soy mejor madre. ¿Mejor madre que quién? Recuerdo un cumpleaños de mi hija mayor en el que una madre me dijo “nos lo pones muy difícil para el siguiente cumple”. No, yo no me estoy midiendo con nadie. Esa lucha y esa competición absurda, en la que entran las madres solitas no va conmigo.

Y no pienso que yo quiera más a mis hijas de lo que querían a sus hijos nuestras madres y nuestras abuelas. Pero lo que está claro es que vivimos épocas distintas y la escala de prioridades no es la misma. Todos somos esclavos de la época que nos ha tocado vivir. Nuestros padres y abuelos lo fueron de la suya. Y nosotros de la nuestra. Pero no podemos olvidar que somos libres de elegir hasta donde queremos que esa esclavitud diriga nuestras vidas. Esa creo que es la clave para que nuestra vida se desarrolle con normalidad y que en lugar de restarnos, aporte.

Nos ha tocado vivir una época marcada por el consumismo, la sobreprotección y una excesiva competitividad en todo y como madre intento que la magía de la infancia de mis hijas no se contamine con todo esto. Lucho porque aprendan a valorar las cosas, porque aprendan a disfrutar de lo que tienen, porque desarollen su imaginación y porque disfruten de la vida. ¡Son niñas! ¡Y yo seguiré siendo un poco niña con ellas haciendo así que su infancia sea aún más mágica todavía!

6 comentarios

  1. Claro que sí, Nata!!! Cuando leí el post sentí que la autora tenía parte de razón. Los padres de hoy en día nos autoexigimos muchísimo.
    Pero también es cierto lo que tú dices. Hay padres que disfrutan con las manualidades, los juegos y las fiestas tanto o más que sus peques, porque es su forma de compartir con sus hijos el tiempo y las experiencias. Y chapeau por ti!! Porque tus hijas estarán encantadas.
    Pero también pienso que los padres que se agobian o que no disfrutan con esas cosas, no tienen por qué entrar en la "carrera" a la que se refería esa mamá. Los hijos lo que necesitan de nosotros es atención y cariño. Da igual si el tiempo lo empleamos en hacer manualidades, en tirarnos por la alfombra, en pasear de la mano o en ir al monte.
    Me ha encantado tu post y el amor hacia tus hijas que desprendes!
    Un abrazote!!

  2. No había oido hablar del artículo, pero me imagino por donde van los tiros. Me parece que como bien dices, lo que hau que hacer es disfrutar y hacer qu tus hijas sean felices y ser feliz tu con ellas, no se trata de competir, yo aveces qme encuentro con madres competidoras y siempre les digo lo mismo, y cuando termina la carrera de la maternidad? es absurdo se feliz y punto. Me ha gustado mucho tu reflexion.

  3. Hola guapa!
    ya sabes que estamos completamente de acuerdo!
    No se trata de competir con otras madres a ver quién hace la fiesta más molona, se trata de disfrutar con nuestros hijos y de querer estar con ellos por encima de todas las cosas.
    A mi me encantaría que mis hijas tuvieran recuerdos mágicos de su infancia conmigo y con su padre ¡y en ello estoy!!
    Un besazo!
    Pilar

  4. Yo siempre disfruto de ellas. De lo bueno y de lo malo. Y hacer las cosas disfrutando es lo que más me gusta. Muchas gracias por tus palabras. ¡Besotes!

  5. Lo importante es hacer las cosas porque de verdad se quieren hacer y porque se disfruta de ellas. Ese es mi caso, yo no quiero competir con nadie, ni me lo pongo como una carga. Sencillamente, para mi, hacer esas cosas es genial. Muchas gracias por tus palabras. ¡Besos!

  6. Exacto Pilar. Yo quiero que mis hijas tengan recuerdos mágicos de su infancia y yo también quiero tenerlos cuando sea una abuelita. Simplemente eso. Y disfruto haciéndolo. ¡Besos!

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